Avelaíña

Fotografía de motor: Rías baixas Racing

La verdad es que me colé. Vi el evento en redes, me picó la curiosidad y decidí aparecer por allí con la cámara. Llevaba tiempo queriendo meterme en el mundo de la automoción y este parecía buen sitio para empezar.

Llegué justo en el momento en que la luz del atardecer lo ponía todo de color miel. El ambiente era de los que se notan nada más llegar: gente que de verdad le pone pasión a sus coches, que los cuida, que los conoce tornillo a tornillo. Ese tipo de energía se agradece cuando estás intentando hacer fotos que digan algo.

Llevaba un filtro Promist que hacía maravillas con los clásicos, dándoles ese halo suave que los hacía parecer sacados de otra época. Me enganché especialmente con los detalles: las llantas BBS brillando, las líneas deportivas, la luz rebotando en la carrocería. Con esa luz y esos coches, la cámara prácticamente trabajaba sola.

Lo que más me gustó fue ver la reacción de los propietarios cuando vieron las fotos. Algunos se emocionaron de verdad, y eso es lo que hace que valga la pena levantarse con la cámara al hombro. Encima, varios me invitaron a eventos en Ourense y Forcarei, así que supongo que la aventura acaba de empezar.

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