Avelaíña

Fotografía corporativa Ivi Bralo

Cuando Iván me pidió fotos para sus redes y carteles la dinámica fue fácil desde el principio. Nada de ponerse tieso delante de la cámara, nada de poses estudiadas. Nos metimos en el estudio, pusimos música y básicamente estuvimos charlando mientras yo disparaba.

Ese es el truco con los retratos corporativos: cuanto menos parece una sesión de fotos, mejor salen las fotos. Iván es de los que se mueven bien delante del objetivo, y eso se nota en el resultado. Iluminación limpia, fondos neutros, sin artificios. Las imágenes tenían que funcionar tanto en un cartel de discoteca como en un perfil de Instagram, y creo que lo conseguimos.

Me gusta cuando hay contexto detrás de una sesión así. No es solo hacer fotos bonitas, es entender quién es la persona y qué imagen quiere proyectar. En el caso de Iván, alguien que lleva su propio evento, que está construyendo su marca desde abajo, eso importa.

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